¡Hola! En este nuevo post me dispongo a explicaros día a día el viaje que junto a mis compañeros de clase y un par de profesores hice a Comarruga, para llevar a cabo el «Treball de Recerca».

Primer día
Tras reunirnos todos en una plaza cercana a la escuela nos dirigimos en metro a la Estación de Sants desde donde partimos en tren hasta Comarruga. Allí se encontraba el albergue en el que nos hospedaríamos durante los tres días. Primero tuvieron lugar las presentaciones con nuestro respectivo monitor, Xavi, que además de encargarse de nosotros en el albergue, sería nuestro guía en las visitas que haríamos al centro de Tarragona. Él mismo introdujo el tema del proyecto, el urbanismo; además de entregarnos el dossier que deberíamos ir rellenando a lo largo del viaje. Para resumir brevemente los conceptos básicos del trabajo nos dividió en tres grupos y a cada uno le propuso organizar una ciudad en una época histórica distinta, con el propósito de contemplar la evolución de las urbes en relación con su distribución. En orden cronológico estas eran la íbera, la romana, la medieval, la moderna y la actual.

Un pequeño vistazo por las instalaciones del albergue nos ocupó el resto de la mañana antes de ir a comer.
Gran parte de la tarde la pasamos en el complejo de la Ciutadella ibérica de Calafell, en el que pudimos observar la reconstrucción in situ de un poblado íbero.
Para disfrutar al máximo las horas de sol aprovechamos para ir a la playa que costeaba cerca de nuestro albergue. A pesar de las bajas temperaturas del agua y el incesante viento que soplaba en el litoral algunos se aventuraron a meterse en el agua. Después de cenar nos volvimos a reunir con Xavi para participar en el juego de noche, que consistía en recopilar la mayor cantidad de dinero posible. Para ello debíamos encontrar los billetes esparcidos a lo largo y ancho de un bosque, o bien llevar a cabo diferentes pruebas que demostraran nuestro conocimiento sobre la civilización romana.
Antes de finalizar la jornada se nos permitió merodear por las habitaciones de nuestros compañeros hasta que el reloj marcara las doce de la noche, entonces en el albergue debía hacerse el silencio absoluto.
Segundo día
Aquel fue el día más ajetreado de los tres pues prácticamente lo pasamos dando vueltas por el centro de la ciudad. La ruta del día tuvo como punto de partida una visita al Paseo Arqueológico de Tarragona, donde cabía destacar las colosales murallas romanas que, como bien nos explicó Xavi, conformaban la construcción arquitectónica romana más antigua de todas las que se conservan fuera de Italia.

Luego nos adentramos por las calles del centro hasta llegar a la catedral de Santa Tecla que, situada en la parte más alta de la ciudad, fue levantada sobre el antiguo templo romano de Augusto. En ella se podía admirar una bella armonía entre el estilo románico y el gótico. 
Dirigiéndonos hacia el sur nos encontramos con el circo romano y el pretorio. Sus increíbles dimensiones y su buen estado de conservación nos hicieron una idea de la esplendorosa época que debió vivir Tarragona en tiempos del emperador Domiciano. Pensar que estaba pisando la misma arena que pisaban los aurigas antes de subir a sus carros de carreras durante el Imperio Romano me puso el bello de punta.

En cuanto nuestros ojos estuvieron al alcance de divisar el mar, nos detuvimos en el anfiteatro romano, una de las joyas de la antigua Tarraco.

Era costumbre en los constructores romanos, tal y como ya hacían los griegos en su tiempo, aprovechar los fuertes desniveles que encontraban en las tierras donde decidían levantar las grandes ciudades que serían orgullo de Roma. El anfiteatro de Tarragona fue dotado de una forma elíptica debido a la amplitud natural del terreno, a su localización fuera del recinto amurallado de Tarraco y sobre todo para crear el telón de fondo que constituye el inmenso Mediterráneo. Todo era poco para un espacio vital destinado a los habitantes de la ciudad, acostumbrados y adictos a la celebración de espectáculos donde los gladiadores y los animales salvajes luchaban hasta a muerte. Sed de sangre. Con el anfiteatro una vez edificado sobre la segunda mitad del siglo II a.C, la ciudad se pudo vanagloriar de completar la trilogía de los espacios destinados al espectáculo: el teatro, el circo y, por último, el anfiteatro.

Sobre el mediodía reposamos un rato en la plaza de la Font y aprovechamos para comer en algunos de sus bancos. Los profesores nos dejaron un par de horas libres para deambular libremente por los alrededores del Ayuntamiento. A las tres de la tarde nos reunimos de nuevo y volvimos sobre nuestros pasos hasta llegar al circo, con la intención de subir hasta lo alto de la torre del pretorio. De vuelta a la catedral, el monitor nos volvió a dividir en grupos, pero esta vez nuestra tarea era hallar el nombre de una serie de calles señaladas en nuestro dossier. Para ello tuvimos que servirnos de un mapa, el móvil y cualquier otro método de orientación que estuviera a nuestro alcance. Al terminar retomamos el camino hacia el albergue y, de nuevo, bajamos a la playa; aunque esta vez las intensas ventiscas hicieron que más de uno se lo pensara dos veces antes de darse un chapuzón.
Una vez en el albergue cenamos, y se nos hizo saber que el juego de aquella noche consistiría en poner en escena una obra de teatro. El guion tenía un carácter cómico ya que nos proporcionaron libre albedrío para modificar los diálogos, y además era muy sencillo, puesto en menos de una hora se dieron por concluidos los ensayos. A continuación tuvimos que demostrar nuestras dotes teatrales delante de los profesores. Pasamos un muy buen rato todos. Como guinda del pastel salimos al bosque y brindamos con zumo de uva. Por nuestra salud.
Tercer día

La visita definitiva del viaje trascurrió en gran parte en la Rambla Nova. Para concluir los ejercicios del dossier tuvimos que recorrer de arriba a bajo el paseo en busca de los edificios que se nos requería, los cuales nos mostraron una gran variedad de estilos arquitectónicos, desde el modernismo de la Casa Salas al novecentismo del colegio de las Teresianas pasando por el estilo neoclásico del edificio del Banco de España. Al final del trayecto nos esperaban las barandillas del Balcón del Mediterráneo, a cuyos pies se encontraba la playa del Miracle y al fondo de la misma el fortín de la Reina.

Por última vez volvimos al albergue, tan solo para comer y recoger nuestras maletas. Con paso apresurado llegamos a la estación de trenes de Sant Vicenç de Calders. Tras una hora de recorrido hicimos transbordo en la estación de Sants, desde donde el metro nos llevó directamente a casa.




















El concepto de sistema operativo surge en la década de los 50. El primer sistema operativo de la historia fue creado en 1956 p
prioridad a la hora de diseñar un sistema operativo fuese la facilidad de uso, surgiendo así las primeras interfaces de usuario.



